Una camiseta para los que no necesitan hacer ruido para imponer respeto. El diseño muestra a un niño con las manos unidas, en un gesto tan limpio como inquietante, como si estuviera tramando algo que tú no deberías saber. La ilustración, en tamaño grande, tiene ese rollo de “inocencia con mala leche” que te deja pensando si está pidiendo un deseo, guardando un secreto o preparando el caos más silencioso del barrio. Es una de esas prendas que no hablan… pero que todo el mundo mira dos veces.
Perfecta para quienes llevan cara de ángel, mente de estratega y alma de gamberro elegante.






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